UN
TEXTO VIGENTE
“La ternura”
es una obra
de Jonas Gardell
y la traducción,
versión
y dirección
pertenecen a
Hugo Álvarez.
Trata sobre
una pareja de
homosexuales
varones que
contraen SIDA.
Ellos se aman
y llevan una
muy buena relación
de pareja, aunque
hubo una infidelidad
que fue la causa
del contagio
de la enfermedad.
Uno de ellos
está
muy debilitado
y el otro lo
acompaña
y contiene,
aún sabiendo
que él
mismo pasará
por esa situación
y, lo más
probable es
que se encuentre
solo para enfrentarla.
Un buen día
llegan los padres
del muchacho
enfermo y se
produce una
situación
tremendamente
tensa al tener
que confesarle
que padece SIDA,
ya que es imposible
ocultarlo. Los
padres no pueden
comprenderlos,
ni siquiera
al momento de
la muerte del
hijo, que le
quitan al compañero
hasta la posibilidad
de asistir al
entierro.
“La ternura”
es una obra
sueca de 1989,
y como lo dice
el mismo director
de la pieza,
no quiso cambiarla,
si bien algunas
cosas ya han
cambiado, como
el caso que
ya el grupo
de riesgo de
contagio no
se da exclusivamente
entre homosexuales,
sino que se
ha extendido
a cualquier
grupo social.
Esta obra tiene
un excelente
trabajo escenográfico,
diseñado
por Gabriela
A. Fernández,
todo en escena
es delicadísimamente
blanco. En casi
todo el transcurso
de la puesta
es el departamento
de la pareja
y en el desenlace
se convierte
en el hospital
y en el lugar
del “sacrificio”
de esa víctima
de esta terrible
enfermedad.
“La ternura”
está
basada en un
texto muy bella,
conmovedor y,
por supuesto,
vigente.