PARA
ESTIMULAR LOS
SENTIDOS
“Kevental”
es un espectáculo
de danza con
coreografía
de Dalilah Spritz,
Natalia Caporale
y Fabián
Gandini y dirigido
por este último.
El espectáculo
plantea variados
temas: la elección
del espectador
desde donde
observarlo,
de como una
imagen pude
cambiar totalmente
de acuerdo a
lo que se quiere
mostrar, las
consignas que
se transforman
–de a
poco y muy sutilmente-
en ordenes dictatoriales,
los cuerpos
como elementos
de belleza o
de horror y
el modo de percibir
(por parte del
espectador)
los distintos
estímulos
sensoriales
de acuerdo al
material técnico
que se utilice.
Cuando se entra
a la sala tres
bailarines se
mueven por el
escenario realizando
movimientos
y, un cuarto
dibuja y escribe
sobre el piso
con tiza. El
público
elige desde
donde ver el
espectáculo,
lo puede hacer
desde la platea
o en sillas
colocadas en
distintos lugares
del espacio.
Esto obliga
al espectador
a tener un compromiso
distinto con
respecto al
mismo, ya que
depende de él
como va a percibir
el hecho teatral.
O sea se lo
induce a que
deje una actitud
pasiva, es mas,
luces de la
sala no bajan
(y por ello
no “comienza”
el espectáculo)
hasta que todo
el público
se haya acomodado.
Una vez que
comienza a desarrollarse
la obra, se
profundiza en
el sentido de
que elige ver
el público:
mientras los
tres bailarines
realizan movimientos
ordenados por
varias voces
grabadas (como
si estuvieran
leyendo un guión
coreográfico),
el restante
bailarín
sigue dibujando.
Por momentos
el guión
coreográfico
es interrumpido
por una conferencia,
o por unos breves
compases de
una melodía.
A su vez el
dibujante-bailarín
algunas veces
detiene su frenética
tarea para desenrollar
unas telas o
esculturas móviles,
que se encuentran
ocultas, colgadas
en el techo,
en esas telas
y esculturas
se observan
frases o dibujos.
Cuando termina
de descubrir
la tela o la
escultura todo
se transforma:
las luces viran
a un rojo intenso
y su postura
física,
hasta ahí
casi animal,
se transforma
para bailar
una sensual
danza con la
voz de Frank
Sinatra de fondo.
Luego de un
descanso y cambio
de ropa (lo
hacen en el
mismo espacio)
comienza una
secuencia en
donde los cuerpos
de los bailarines
son expuestos
y sometidos
a distintos
estímulos:
caricia y abrazos
se transforman
lentamente hasta
estrujar el
cuerpo del compañero.
Hay manos que
obligan, por
ejemplo, al
brazo de un
compañera/o
a repetir mecánicamente
un movimiento,
hasta que este
brazo adquiera
voluntad propia.
Estas acciones
son realizan
en penumbras
y una luz cenital
ilumina el brazo
y la mano en
cuestión,
logrando de
esta manera
imagen de mucha
densidad y belleza;
pero bruscamente
se da luz de
sala y se observan
los cuerpos
completos de
los bailarines,
y se registra
algo muy distinto
de lo que se
estaba viendo.
Kevental es:
luces que dan
distintos puntos
de vista, de
acuerdo a lo
que ilumine.
Una banda de
sonido que cambia
su emisión
de un potente
equipo a un
grabador de
mano (casi inaudible),
al que en algunos
momentos, se
le acerca un
micrófono
para –
a su vez- obtener
otro registro
sonoro. Cuerpos
que van desde
la quietud hasta
momentos de
gran entrega
y destreza física.
Dibujos que
se realizan
en el piso para
luego borrarse.
Pinturas y esculturas
que se transforman
en elementos
escenograficos.
Un bello vestuario
atemporal.
En definitiva,
es un espectáculo,
concebido con
sensibilidad
e inteligencia
y ejecutado
en forma excelente.