PARA
VER Y ESCUCHAR
“El espectáculo
esta conformado
por ocho monólogos
(la autoría
de cada uno
de ellos, es
de los mismos
actores que
lo interpretan),
y es dirigido
por la “santacompaña”
(es decir por
ellos mismos).
Cada uno de
los monólogos
que compone
este exquisito
mosaico de texturas
y voces, es
en si mismo
una reflexión
sobre el amor,
la soledad y
el lugar que
cada individuo
ocupa en la
sociedad.
Desde un sitio
marginal de
la ciudad una
mujer habla
sobre como la
cultura pasa
a ser una forma
sin ningún
fondo; un hombre
reflexiona sobre
la mirada del
otro escuchando
en su discman
una melodía
de Barry Manilow,
otro realiza
un discurso
agradeciendo
los honores
que le hacen
por haber realizado
una hazaña
y al mismo tiempo
repudia esos
honores porque
lo transforman
en un personaje,
una mujer, en
lo alto de la
escena, canta
afinadamente
y con gracia
- tanto en ingles
y en castellano-
la bella canción
“El hombre
al que amo”,
otra mujer madura
cuenta como
se transforma
de pareja a
madre de un
hombre, una
doctora (pura
sutileza y humor
negro) da una
conferencia
de cómo
se detecta un
problema cardiaco
y finalmente
otra sugerente
mujer habla
sobre las dificultades
de poder decir
lo que se siente.
No se revelará
en esta crítica
el comienzo
del espectáculo,
el mismo es
un alarde de
fineza, en el
bello juego
del teatro dentro
del teatro.
En un espacio
vacío,
solo hay unas
sillas ubicadas
en distintos
sitios. Dentro
de este marco
las luces y
el vestuario
toman especial
relevancia.
Las luces frías,
diseñadas
por Magali Acha,
desnudan a cada
uno de los personajes
dejándolos
sin ningún
lugar donde
esconderse.
Le vestuario
expone, con
acierto, el
mundo interior
de cada uno
de los personajes.
“…enseguida
anochece”
es un espectáculo
fino y delicado,
para escuchar
y ver en un
bello atardecer.