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Crítica
 
Función presenciada en fecha: 6 y 10/04/06
“EL BALCÓN”


 


JUEGO DE ESPEJOS
“El balcón” es una obra de Jean Genet, en la traducción de Lore Berger. Se presenta en la versión escénica de Susana Anaine y Lorenzo Quinteros y dirigida por Lorenzo Quinteros.
Esta obra trata sobre un famoso burdel. En sus salones, los clientes, pueden hacer realidad sus fantasías: convertirse en obispo, juez o general. La dueña de ese prostíbulo es Irma y está protegida por el jefe de policía, al que le pasa información de su afamada e influyente clientela. La hipotética nación en la que está este burdel está inmersa en el medio de una revolución popular que toma por líder a una de las prostitutas (Chantal). El poder constituido corre grave peligro, a igual que el prostíbulo. Pero llega un cliente –el delegado de la reina- y les propone reducir a la revolución y tomar el poder. Así, Irma se convierte en reina, y las instituciones (justicia, militares e iglesia) quedan en manos de los clientes que satisfacían en sus salones sus fantasías sexuales y el jefe de policía controlando todo. Queda el problema de Chantal –la insignia de la revolución- entonces, deciden matarla en un acto público, desde “el balcón” del burdel y así convertirla en “santa” y tomar su imagen para su propia causa. Queda una cuestión y es que el jefe de policía se siente frustrado porque él no es representado en los salones del burdel, para de ese modo alcanzar la fama eterna y poder erigirse un mausoleo eterno en su gloria.
Cualquier semejanza con nuestra historia no es casual. Es adrede. Se juega con los espejos (en escena) y la obra en sí refleja lo que ha sido y lo que es el poder en nuestro país. Los signos son muchos: los que se convierten en juez, militar, obispo o reina; usan coturnos –se elevan hacia el poder de pacotilla-. Todos quieren llegar al “balcón” (al mismo que se subió Madonna). “Quieren oropeles verdaderos, que sirvan y que los sirvan” y sienten la fascinación por la propia imagen pero aparecen los fotógrafos para que sean las imágenes las que fascinen.
Las actuaciones son todas correctísimas y trasuntan muchísimo trabajo. Se nota la mano maestra de Lorenzo Quinteros en la dirección de actores. Pero hay que destacar la creación de Pablo De Nito que realiza un trabajo extraordinario en cuanto que va desde el cliente timorato y reprimido que llega al burdel y que se convierte en un general despiadado, heroico y encumbrado que cabalga sobre el campo de batalla montado en su yegua “Paloma” (una prostituta – Romina Moretto- que lo acompaña muy bien a De Nito). Logra mostrar la trasformación del personaje y transmitir todo lo absurdo de la situación desde su calidad actoral a la que nos tiene acostumbrados.
El espacio escénico está trabajado de manera notable. Basado en tarimas elevadas y móviles que se transforman en los distintos salones del burdel, en el cuarto de Irma, en el balcón a donde se suben los “dignatarios” y donde es asesinada Chantal”, en la ciudad destruida y es el signo palmario de la realidad “acomodable” a la situación que se requiera. Los escenógrafos son Gabriela A. Fernández y Ariel Vaccaro.
También es responsabilidad de Gabriela A. Fernández el diseño del vestuario que es impecable. No hay detalle dejado al azar: los disfraces que utilizan los clientes que luego se convertirán en “investiduras”; el vestido, la capa y la peluca de la reina; la ropa de las prostitutas. Cada personaje tiene su toque distintivo, perfectamente adecuado. Un trabajo preciosista y enorme.
También hay que destacar la iluminación. En las escenas que transcurren en el burdel, la luz refleja en el suelo de la sala la delimitación de los pasillos de cada salón. En la escena en que aparecen los clientes disfrazados como reales se los enfoca con un frontal a manera de espectáculo circense. Esto a modo de ejemplo. Este aspecto de la obra es responsabilidad de Lorenzo Quinteros y Sebastián Blutrach.
“El balcón” es una obra basada en la simbología y es imposible verla sin hacer la lectura de lo que ha sido y es el juego de poder en la Argentina. Porque de eso habla: del poder. Descarnada y furiosamente del poder. Lorenzo Quinteros dice que es una obra ineludible y esa es la palabra exacta. Está en escena. Y es tanto insoslayable como inevitable verla.
ADRIANA GONZÁLEZ

 

ELENCO
   


· Patricia Palmer
· Juan Carlos Galván
· Mercedes Fraile
· Jean Pierre Regueras
· Pablo De Nito
· Héctor Leza
· Quique Canellas
· Kike Iturralde
· Victoria Troncoso
· Gerardo Colonniello
· Cecilia Tognola
· Romina Moretto
· Gisela Vernet
· Cristian Andrade
· Roberto Echalde
· Santiago Young

FICHA TÉCNICA

 

Espacio escénico: Lorenzo Quinteros
Escenógrafos: Gabriela A. Fernández – Ariel Vaccaro
Diseño de vestuario: Gabriela A. Fernández
Realización de escenografía: Migue Yanson – Ariel Vaccaro
Asistencia de vestuario: Valeria Cook
Realización de vestuario: Marta Dieguez
Realización de coturnos: Gonzalo Domínguez
Diseño lumínico: Lorenzo Quinteros – Sebastián Blutrach
Música original: Rick Anna
Soprano: Lixsy Djerdi
Prensa: Simkin&Franco
Ayudante de dirección: Verónica Intile
Asistente de dirección: Franco Battista
Dirección general: Lorenzo Quinteros

Teatro: Sala Solidaridad –Centro Cultural de la Cooperación.
Av. Corrientes 1543
Jueves a las 20.30 hs., viernes y sábados a las 22.00 hs.
Entradas $ 15.-

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