UN MOMENTO DELICIOSO
“Chejov al oído” se trata de narraciones en base a textos escogidos de Antón Chejov. Dirigida por Juan Parodi y presentada por el grupo “Cuentos y encuentros”.
Abre el espectáculo Carmen Blanch con una carta del gran escritor ruso a su hermano. Un texto muy humano y rico del que se pueden rescatar conceptos tales como el hace hincapié en la “libertad de pensamiento” o en las bondades de la brevedad de un escrito.
El siguiente relato está a cargo de Betty Ferkel y no cuenta “Una noche de espanto”. Un maravilloso relato de miedo y suspenso con un desenlace inesperado. Contado por la narradora maravillosamente en cuanto que sabe sostener la tensión del relato.
El siguiente texto es “Tristeza”, a cargo de Emma Di Marzo que logra transmitir una conmovedora historia: la de un hombre que tiene una enorme necesidad de hablar con alguien sobre su pena y no hay persona que lo quiera escuchar, hasta que decide hablar con su caballo y éste lo escucha, lo reconforta y lo consuela.
Lucía Andrada cuenta “El vengador”. Un hombre va a una armería para comprar un revolver con el fin de mata a su esposa, al amante de ella y suicidarse; pero termina comprando una inútil red para cazar codornices. Un texto difícil que supo resolverlo muy bien la narradora.
El siguiente texto lo cuenta –con mucha frescura- Clía Tasso. Se trata de “La colecciñon”. Una extrañísima colección.
“La boticaria” es un bellísimo cuento que habla sobre la sensualidad, el desamor y la frustración. Está a cargo de Gisele Glasman y muy bien contado, por cierto.
Cierra el espectáculo Carmen Blanch. Primero hace una breve reseña sobre Chejov y luego enlaza con “El jardín de los cerezos”. Esta narradora hace un excelente trabajo ya que no es nada fácil contar una obra dramática y extraer su esencia. Lo logra con gran belleza.
Este espectáculo se presenta en La Bodega del Café Tortoni, a escenario despojado. Sólo con una silla y el marco de las paredes con los ladrillos a la vista y armonizado con el vestuario de las narradoras. Todo es en color manteca, de corte netamente romántico, con puntillas, bordados, chales. Se crea junto con las luces, los efectos sonoros y la música un ámbito ideal y propicio para escuchar a Chejov.
“Chejov al oído” es un verdadero placer y una caricia al alma.