CRÍTICA
TEATRAL quisiera establecer algunos
principios. Estos pueden resumirse en
tres adjetivos, que entrañan la
definición de una crítica
justa: objetiva, elevada y constructiva.
En
primer lugar, objetiva. Esto es, fiel
a la realidad juzgada. En segundo lugar,
la crítica ha de ser elevada. Digamos,
adecuada a la categoría de su objeto
y esto no tanto por los resultados obtenidos,
que pueden ser nulos, y así se
dirá, sino de su intento y de su
esfuerzo creador. Porque lo que, en definitiva,
se critica no es un resultado final, sino
el proceso de una realización en
la cual el trance último es sólo
uno más de los varios aspectos
analizables. En tercer lugar, hemos señalado
calidad constructiva, que equivales a
decir positiva, pero no por ello complaciente.
Consideramos
que la crítica no es un acta notarial,
para eso está la gacetilla. Como
así tampoco una sentencia judicial
en la que se determina absoluciones y
sanciones. Pretendemos que nuestras críticas
sean absolutamente veraces. Y ahí
nuestro compromiso.
En
este encuentro inicial, se nos hace necesario
expresar nuestro agradecimiento. No sabemos
nada de computación, por ello gracias
a Christian Pittari. Amamos el teatro,
por ello, gracias a los actores, directores,
dramaturgos, iluminadores, escenógrafos,
vestuaristas, músicos, operadores
técnicos, etc., etc., etc.
Les
damos la bienvenida a nuestro primer número
de CRÍTICA TEATRAL y esperamos
un fluido contacto con ustedes.
CRÍTICA
TEATRAL
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