ORGULLO
DE BARRIO
Seguro
que esta ahí, esperándolo.
Tal vez lo vio en un afiche fotocopiado,
pegado en la columna de luz de la esquina
de su casa.
Cuando
pasó por delante de él seguramente
le llamó la atención el
color de sus paredes y su nombre.
No
me diga que no tuvo curiosidad por averiguar
por qué algunas noches se amontona
gente ante él.
El
que lo espera, el de colores fuertes y
nombres raros, el que convoca gente, es
el teatro de su barrio.
Ese
que está al lado, a la vuelta o
a pocas cuadras de su casa. Ese teatro
lo necesita a usted vecino, necesita que
concurra, que se interese, que se apropie,
que lo haga suyo.
Que
cuando alguna vez tenga que decir donde
vive cite como punto de referencia el
teatro. Y ahí no más se
le hinche el pecho de orgullo.
CRÍTICA
TEATRAL
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