THEATRON
El
término teatro viene del griego
–theatron-, que es un derivado del
verbo theáomai –ver, contemplar.
El
público. El espectador. El misterio
de la muchedumbre convertida en pueblo,
según Víctor Hugo.
No
hay teatro sin público. Para que
haya teatro es necesario, cuanto menos,
un actor y un espectador en una situación
de ficción, como sostiene Grotowski.
El
espectador completa la obra y entra en
la representación e influye en
ella.
Por
lo general, olvidamos este elemento constitutivo
del teatro. Pero una obra de teatro se
realiza para que otras personas la vean
y la vivan, sin intermediario alguno.
Y esa otra persona entra en el juego y
participa, la modifica, la acompaña:
la vive.
Y aplaude. Maravilla observar el aplauso.
Puede ser festivo, espontáneo;
puede ser de compromiso o ese otro aplauso
que estalla unos segundos después
del apagón porque ese espectador
quedó conmovido y necesita ese
lapso de tiempo para reaccionar.
No
nos olvidemos del público y de
observarlo, porque completa la obra.
Y como dice Brecht en el epílogo
de La buena persona de Sezuán:
“Querido y respetable público,
busquen un desenlace. Es preciso que haya
uno adecuado, es preciso”.
CRÍTICA
TEATRAL
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