TEATRO
INDEPENDIENTE
Algunas
consideraciones para ir entendiéndonos.
Tal
vez, estas reflexiones debieron estar
en números anteriores, pero nos
urgieron otras cuestiones.
Al
punto. Hablamos de teatro independiente,
pero ¿qué entendemos por
teatro independiente?
La
clasificación es sencilla. Tiene
que ve con la procedencia de los medios
económicos para poder realizar
las obras.
El
teatro oficial tiene producción
de los teatros del ámbito nacional
(como el caso del Cervantes) o del Gobierno
de la Ciudad de Buenos Aires (como el
caso del San Martín, Sarmiento,
etc.).
El
teatro comercial está auspiciado
por empresas y las compañías
están organizadas como emprendimientos
empresariales (de hecho, hubo obras en
donde se sortearon, entre los espectadores,
electrodomésticos de alguna empresa
auspiciante)
En
cuanto al teatro independiente, los recursos
con los que cuenta son los que aporta
la propia cooperativa y los subsidios
del Instituto Nacional de Teatro, Proteatro
o el Fondo Nacional de las Artes, que
ayudan, pero nunca son suficientes.
Ahora
bien, Lorenzo Quinteros, en el reportaje
del primer número de CRITICA TEATRAL,
nos habla del teatro de arte y su corriente
de público; y Rómulo Berruti,
en la presente edición, dice que
hay teatro bueno o malo, bien hecho o
mal hecho. También estamos de acuerdo
con estas opiniones.
Pero tuvimos que acotar nuestro campo
de interés y consideramos que es
en el teatro independiente donde está
el germen y el teatro de arte, o el buen
teatro, en su mayoría, que siempre
hay excepciones, pero sí podemos
decir con convencimiento que hacia ello
apunta y esa es la búsqueda.
Adherimos
al pensamiento de la actriz, directora
e investigadora Coralia Ríos cuando
expresa: “…el teatro (el arte)
no cura, no sublima, no calma, no es desinteresado,
no elimina el deseo, ni el instinto, ni
la voluntad. El arte establece fugas,
crea nuevos acontecimientos, devela lo
oculto, sugiere, estalla, genera mecanismos
de acción…” . Esto
lo encontramos en el teatro independiente.
Y por ello nuestra elección.
| Extraído
del artículo “La violencia
de la felicidad – Una política
del estallido”, publicado por
la revista Palos Y Piedras (Nº
2), editada por el Centro Cultural
de la Cooperación. |
CRÍTICA
TEATRAL
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