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Editorial Nº 4

TEATRO INDEPENDIENTE

         Algunas consideraciones para ir entendiéndonos.
         Tal vez, estas reflexiones debieron estar en números anteriores, pero nos urgieron otras cuestiones.
         Al punto. Hablamos de teatro independiente, pero ¿qué entendemos por teatro independiente?
         La clasificación es sencilla. Tiene que ve con la procedencia de los medios económicos para poder realizar las obras.
         El teatro oficial tiene producción de los teatros del ámbito nacional (como el caso del Cervantes) o del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (como el caso del San Martín, Sarmiento, etc.).
         El teatro comercial está auspiciado por empresas y las compañías están organizadas como emprendimientos empresariales (de hecho, hubo obras en donde se sortearon, entre los espectadores, electrodomésticos de alguna empresa auspiciante)
         En cuanto al teatro independiente, los recursos con los que cuenta son los que aporta la propia cooperativa y los subsidios del Instituto Nacional de Teatro, Proteatro o el Fondo Nacional de las Artes, que ayudan, pero nunca son suficientes.
         Ahora bien, Lorenzo Quinteros, en el reportaje del primer número de CRITICA TEATRAL, nos habla del teatro de arte y su corriente de público; y Rómulo Berruti, en la presente edición, dice que hay teatro bueno o malo, bien hecho o mal hecho. También estamos de acuerdo con estas opiniones.
          Pero tuvimos que acotar nuestro campo de interés y consideramos que es en el teatro independiente donde está el germen y el teatro de arte, o el buen teatro, en su mayoría, que siempre hay excepciones, pero sí podemos decir con convencimiento que hacia ello apunta y esa es la búsqueda.
           Adherimos al pensamiento de la actriz, directora e investigadora Coralia Ríos cuando expresa: “…el teatro (el arte) no cura, no sublima, no calma, no es desinteresado, no elimina el deseo, ni el instinto, ni la voluntad. El arte establece fugas, crea nuevos acontecimientos, devela lo oculto, sugiere, estalla, genera mecanismos de acción…” . Esto lo encontramos en el teatro independiente. Y por ello nuestra elección.

Extraído del artículo “La violencia de la felicidad – Una política del estallido”, publicado por la revista Palos Y Piedras (Nº 2), editada por el Centro Cultural de la Cooperación.

CRÍTICA TEATRAL


 

 
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